CORRIDA EN GUSTINE, CALIFORNIA

Por .  PEPE  BUENAVISTA

Corrida incruenta en Gustine (California)

image

Este fue el cartel:

Paulo Jorge Ferreira – de Hilmar, CA – Rejoneador

Joao Moura, Jr. – de Portugal – Rejoneador

image

Amadores de Turlock – George Martins – Forcados

Aposento de Turlock – Tony Machado – Forcados

Israel Téllez – de México – Matador

image
3 toros de Ganadería Azoreana

3 toros de Joe Alves y Joao Silveria

Precio del boleto de entrada: $25.00 (Dlls.)

Sumario:

“Entrada”: Hasta la bandera

image

Dos novillos-toros para rejones que se dejaron: el segundo de Paulo Jorge Ferreira y el segundo de Joao Moura,, Jr.; los otros dos muy malos.

Dos novillos-toros para el matador Israel Téllez, el primero muy malo y su segundo (que brindó a Joao Moura, Jr.) pésimo; fue imposible ponerle banderillas y la faena de muleta fue de puro trámite, desasiéndose de él con brevedad y decoro. Ovación al cerrar su actuación.

 

Souvenir de Arles. Por Paco March

Publicado  Burladero.es
Dos genios , dos artistas, llegaron (cada uno en su momento de la Historia) a Arles en busca de la luz. La cegadora luz de la Provenza.

Primero fue Van Gogh, en febrero de 1888 y allí se quedó durante quince meses de inspiración y trabajo febriles que produjo más de trescientas obras. Ni siquiera el paisaje nevado que recibió al genio holandés a su llegada pudo disuadirle , pronto empezó a pintar al aire libre y en sus cartas a Paul Gauguin le insistía a reunirse con él y así formar, junto a otros, una comunidad de artistas. Gauguin aceptó la invitación y entrado el otoño se instaló en la Casa Amarilla, donde Van Gogh había dispuesto una habitación para él. De esos meses juntos es , por ejemplo la obra de Gauguin en la que retrata a Van Gogh mientras pinta “Los Girasoles”. Pero, antes de acabar el año, una violenta discusión entre ambos ( se cuenta que Van Gogh amenazó a su amigo con una navaja de afeitar, con la que luego él mismo se cortó una trozo de oreja) provocó la separación . De la estancia de Van Gogh en Arles, de esas trescientas obras, curiosamente ninguna ha quedado en la ciudad, pero sí su recuerdo , presente en La Casa Van Gogh, muy cercana al Anfiteatro y el Coliseo, las Arenas taurinas.

Y a ese Coliseo, a esas Arenas taurinas, acudía con frecuencia, mediado el anterior siglo, otro genio, Pablo Picasso que las frecuentaba ( lo mismo que otras plazas de la zona, de Vauvert a Ceret, de Nimes a Frejus, tan cerca de esa España a la que no volvió), muchas veces en compañía de Jean Cocteau o del mismísimo Luis Miguel Dominguín.

La relación de Picasso con Arles venía de muchos años atrás, cuando pintó, en 1912, la serie “Las Arlesianas”, que siguió veinticinco años después y ya en 1958 los ocho retratos de su mujer Jacqueline de arlesiana. Un año antes, el Museo Reattu de Arles había dedicado una exposición al genio malagueño , un vínculo que Picasso selló en 1971, dos años antes de morir, regalando 57 dibujos.

Picasso saciaba su sed de España yendo a los toros y Arles , su Coliseo, le vio repetidas veces en sus barreras, junto a Luis Miguel, muy cerca de los toreros en el callejón, respirando en su alma aires que a sus pulmones no podían llegar.

En Arles, en su Feria septembrina del Arroz, es tradición de hace una década, la Corrida Goyesca. Un lujo.

Las Corridas Goyescas es lo que tienen, el delicado equilibrio entre lo bello y lo bufo, entre la tradición y la opereta. De todo ello hay cumplidos ejemplos que no traigo aquí para no molestar. Arles , su Goyesca, responde a lo bello y a la tradición.

El respeto (incluido, fundamental, al toro) es máximo y, de ahí, su belleza , acicalada siempre por afamados artistas que ponen su creatividad ( y su ego, que ya sabemos que los artistas son muy suyos) al servicio de la causa, sin osar violentarla. Cada año el reto es mayor, pues cada año requiere nuevas aportaciones a esa escenografía, a esa tramoya, a ese decorado inmerso en el ya de por sí imponente Coliseo.

Y esta Goyesca recién sucedida de 2014, era aún más especial pues en ella el torero de la ciudad, Juan Bautista, conmemoraba sus quince años de alternativa en desafío consigo mismo y seis toros de distintos encastes.

El óvalo (el ruedo) era arenilla dorada con brillos de latón y se ofrecía al espectador como un mágico efecto (luego, lidiado el primer toro, la polvareda obligó a regar y se diluyó el efecto). Esa fue la aportación del arquitecto Ricciotti. La del modisto Christian Lacroix se concretó pintando de blanco barreras y burladeros y cubriendo el espacio entre barreras y gradas con tejidos pintados en blanco y negro, que podían tener (para el que así lo viera) ecos del “Guernica” picassiano. Por su parte el pintor Claude Vaillat creó para el matador un capote de paseo con fondo blanco y policromía en su motivos y, también sendas cortinas desplegadas en el arco de entrada y en presidencia. Además , junto a la habitual Orquesta Chicuelo, un Coro de Voces arlesianas y la soprano Cecilia Arbel, que intervinieron en momentos puntuales de la lidia.

De lo sucedido en el ruedo, en esos seis toros del sólo de Juan Bautista, hay cumplida información (y rara unanimidad positiva) en todos los medios.

Concluida la corrida, con el torero llevado a hombros por las escalinatas que bajan del Coliseo a la calle, mientras la multitud le aclamaba, entre la gratitud y el reconocimiento, y después, ya en la anochecida de la ciudad en fiestas, los bares, las terrazas ¡esas terrazas de Arles!, los restaurantes ( la mayoría, con motivos taurinos adornándolos) , las bodegas (en una de ellas, en un antiguo Templo, la de “Los Andaluces” homenajeó a Juan Bautista por- dijeron- enaltecer los valores del toreo) y la vista del Ródano que cruza la ciudad , a uno, desde la euforia, ya sólo le quedaba abandonarse a la ensoñación y, en ella, se aparecían Van Gogh y Picasso , uno sin oreja, el otro en su barrera, pañuelo en mano pidiéndola (la del toro) mientras el rostro severo de Julio César parecía hacer un guiño de complicidad.

“EL CLARÍN”. Visita a los novilleros en huelga de hambre

image

En la tarde de este domingo, los socios de la Peña Taurina “El Clarín” visitamos a los novilleros que están en huelga de hambre, en Bogotá, en protesta a las medidas y terquedad de la administración distrital del Alcalde Petro.

image

Tuvimos la oportunidad, de compartir con ellos, conocer sus sueños, sus esperanzas y la decisión de estar ahí hasta que salga un novillo al  ruedo de la Santamaría.

image

Aprovechamos la oportunidad, de hacerles entrega de una colaboración para sostenerse en esta larga lucha.

image

Fue una tarde muy agradable, muy esperanzadora, impactante, nos contaron de los ataques, frecuentes en horas de la noche por parte de los antitaurinos y animalistas.

image

Esta visita es la primera, de las programadas por la afición organizada de Bogotá quienes nos hemos comprometido, a visitar a estos muchachos los sábados y domingos, mientras estén en esta lucha, para que no desfallezcan.  

image

Arriba Novilleros 

image

image image

TAUROMAQUIA. Alcalino.- Más allá del caso Bogotá

No abundaré en lo consabido: la alcaldada de Gustavo Petro, apoderándose de la Santamaría y jurando que no habría nunca más corridas de toros en la ciudad que tan “democráticamente” gobierna, la huelga de hambre de los ocho novilleros colombianos como la mejor y más heroica y eficaz respuesta al expolio del exguerrillero devenido alcalde, las “compasivas” y “civilizadas” provocaciones de los antitaurinos, el fallo de la Corte Constitucional de la República, ordenando restituirle a Bogotá ese elemento de su patrimonio cultural que ha sido y es la tauromaquia, el pataleo y renovadas amenazas del alcalde… Y el compás de espera que se ha abierto, pues si bien los magistrados dispusieron un plazo de seis meses para resolver la licitación del coso –cuyo difunto constructor donó a la ciudad precisamente para que se escenificaran en él de funciones taurinas–, no está clara la ruta a seguir ni los responsables concretos de aplicarla.
Aunque el Concejo Municipal de Bogotá acaba de votar en el mismo sentido que los custodios del constitucionalismo, el entuerto, pues, permanece en vilo. Tanto así que los exhaustos novilleros en huelga de hambre van a mantenerla en tanto no se den pasos concretos para restituir la legalidad y devolverle a Bogotá su fiesta de toros. Una actitud que los enaltece, y que habría hecho falta en Caracas y Quito, con dos cosos taurinos de primer orden, de los cuales se vieron arbitrariamente privados los ciudadanos por autoridades supuestamente muy socialistas, antiimperialistas y de avanzada.
Vientos cruzados. Si bien Salvador Boix, el músico catalán, apoderado hasta hace poco de José Tomás, ha expresado su beneplácito ante el laudo de la Corte Constitucional de la República, e inclusive lo menciona como un parteaguas cuya influencia podría incluso llegar hasta Barcelona –demasiado optimismo el suyo—, hay en su misiva al doctor Felipe Negret, presidente de la Corporación Taurina de Bogotá, un señalamiento fundamental: la condena de quienes, en diversos países, y amparados en una ideología supuestamente progresista y de izquierda, han tomado a la fiesta brava como cabeza de turco para fortalecer sus posiciones políticas, eludiendo los temas sociales, humanos y ambientales a los que realmente debieran abocarse, para hacerle creer al sector más ingenuo pero también más numeroso del electorado que abolir la tauromaquia representa un paso moralmente indispensable para las sociedades del siglo XXI.
Este nexo entre progresismo y antitaurinismo no es por supuesto inevitable, como tampoco su contrario, es decir, la identificación automática del quienes gustan de los toros con posiciones ideológicamente conservadoras. Que el PP se declare en Madrid favorable a la tauromaquia –aunque en los hechos, sus pronunciamientos sean un brindis al sol–, y que entre los actores de la fiesta haya predominado, a través de la historia, una franca filiación derechista, más que resolver el problema contribuye a enturbiarlo, salvo para esas mentalidades superficiales y acríticas, que, por desgracia, pululan a lo ancho y largo del espectro político.
Porque quien acepte a la tauromaquia como un arte con todas sus letras –incluso más que eso: una estética que encierra una ética rigurosa, y un rito fundido a un mito, esto es, una tradición vigente y viva–, tendrá que reconocer a los aficionados a este hecho cultural como sujetos de derechos inalienables. Aplicarles la censura a esa tradición y a sus seguidores es, esto sí, un acto que cercena libertades y entra en contradicción flagrante con el espíritu de la democracia, entendida como paradigma y como forma de convivencia, de estado y de gobierno.
Y es que las modernas democracias liberales, con todas sus imperfecciones, si en algo se reconocen es en la voluntad de expandir las libertades y derechos del ciudadano. Son los gobiernos autoritarios y los estados totalitarios los que persiguen disidencias y –aduciendo precisamente razones de estado—se dan a sí mismos licencia para dictar restricciones, suprimir oposiciones y, consecuentemente, aplicar con prodigalidad la censura.
En esta lógica –que me gustaría ver refutada desde posiciones verdaderamente progresistas, humanistas e igualitarias–, la fiesta de toros no pertenece a derechas ni izquierdas, mucho menos fomenta ideologías, perturba mentes infantiles o incita a la violencia, como invocando información del FBI (¡vaya!) argumentan algunos. Para eso nos basta y sobra con el futbol americano, la mayoría de los contenidos noticiosos y televisivos, o el intervencionismo y destructividad atroces de ciertos gobiernos “democráticos”, tan violatorios de los derechos humanos como las peores dictaduras. Incluida, por supuesto, la que en España instauró Francisco Franco, equivocadamente tenido por algunos como promotor de la tauromaquia, a la que si acaso habrá utilizado en momentos determinados –nunca tanto como al futbol–, con fines innegablemente aviesos.
Atrevida es la ignorancia. Entiendo que estas aseveraciones no dejarán de provocar escozor en quienes se dicen y sienten antitaurinos, a derecha o izquierda, bien o mal intencionados, pues de todo hay en el creciente conglomerado taurofóbico, tan conectado a las redes sociales. Los de mentalidad más abierta y avanzada ven en la tauromaquia vestigios de un mundo envejecido y al mismo tiempo envilecido, responsable del caos que actualmente atenaza al planeta. Desde la otra perspectiva, la de los partidarios de la globalización neoliberal, acabar con peculiaridades culturales exóticas –nocivas e inadecuadas per se–, forma parte del ideario de lo políticamente correcto, y responde a dictados del pensamiento único de raíz anglosajona, y a la necesidad de sentirse parte de una ilusoria “modernidad”, marcada por la tecnología y el consumismo .
Sería interesante que ambas posiciones pudieran confrontar sus argumentos con los del taurófilo inteligente, reflexivo y sensible. Situados –los que sean capaces de ello–, en un plano de tolerancia y respeto mutuos, terminarían por aceptar la validez de algo que no han tenido oportunidad de conocer, degustar ni mucho menos comprender, pero que a nosotros nos nutre el espíritu con la plenitud propia de las bellas artes, todas ellas minoritarias y, sin embargo, cada una depositaria de rasgos y valores esenciales para mejor amar, saborear y entender la existencia.
En defensa de la ecología. Entre las gracias que todos, pros y antis, debemos a la fiesta de toros –la auténtica, no su caricatura—está el mantenimiento de ecosistemas naturales que de otra manera se perderían. Sin corridas de toros, desaparecerían asimismo las diversas variedades o encastes del “toro de lidia”, con toda su majestuosa y singular apostura. Y con ello el exclusivo carácter, fenotípico y genotípico, que ha hecho de este bóvido una especie privilegiada, tanto por la buena vida que ha sabido procurarse y procurarle a su entorno ambiental, como por el destino final de su crianza, representativo de la supervivencia de una tradición de insólitas bellezas, que es también el último rito sacrificial en el que una fracción pequeña pero significativa de la cultura occidental aún se permite reconocerse, recrearse y conmoverse.

Conozca El Fallo de la Tutela de la Corte Constitucional

COMUNICADO PRENSA

Corte Constitucional

T -296 de 2013

(Sala de Tutela No 2)

1. Demanda.La Corporación Taurina de Bogotá (CTB) presentó demanda de tutela contra el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD), buscando la protección de los derechos al debido proceso y la libertad de expresión artística, presuntamente vulnerados por la terminación unilateral y anticipada del contrato de utilización de la Plaza de Toros de Santa María para la presentación de espectáculos taurinos con muerte del animal, y la suspensión de la venta de abonos y la cancelación de la novillada de la temporada taurina.

2. Legitimación. La Sala reiteró jurisprudencia sobre aptitud de las personas jurídicas  como titulares de los derechos fundamentales al debido proceso y a la libre expresión artística y cultural, ante la posible ocurrencia de un perjuicio irremediable. Respecto del segundo, destacó en rol de la accionante en la realización efectiva del derecho como promotor y difusor de este tipo de expresiones artísticas y culturales.

3. Subsidiaridad. La Sala se abstuvo de pronunciarse sobre aspectos y meramente legales y consideraciones de tipo patrimonial, de competencia de otras jurisdicciones. Se verificó la inminencia de un perjuicio irremediable para los derechos de libre expresión y debido proceso de la accionante, por la imposibilidad de celebración y difusión de un espectáculo artístico y cultural que requiere de la Plaza taurina para su realización periódica y regular.

4. El problema jurídico constitucional. La decisión administrativa distrital de no permitir al accionante la presentación de espectáculos taurinos que conlleven sufrimiento y muerte del animal en la Plaza de Toros de “Santa María” de Bogotá, contenida principalmente en la resolución IDRD No 280/12 de terminación anticipada del contrato de utilización de la Plaza, vulnera: (i) el derecho al debido proceso, por la posible incompetencia de la autoridad distrital para adoptar tales decisiones administrativas que impiden la realización de espectáculos taurinos en los términos y modalidades previstos en la ley? (ii) el derecho a la libertad de expresión artística, por la posible restricción indebida del contenido de una actividad legalmente regulada y definida como “expresión artística del ser humano”?

5. El régimen legal de los espectáculos taurinos. El Legislador ya ha fijado las reglas del espectáculo taurino y la tauromaquia: (i) el Reglamento Nacional Taurino tiene rango legal; (ii) el espectáculo taurino es un modo de “expresión artística del ser humano” -Ley 916/04, artículo 1-; (iii) consiste en una secuencia de tres ‘tercios’, de “varas” y de “banderillas”, que conducen al tercio final o de “muerte” definido como su etapa culminante y significante -Ley 916/04, artículo 12-; (iv) la Plaza de Toros de “Santa María” ha sido legalmente destinada como escenario de espectáculos taurinos en Bogotá y calificada como plaza de 1ª categoría -Ley 916/04, artículos 3, 4 y 10-.

6. Permisión legal de la actividad taurina. La Ley 84 de 1989 exceptuó de la prohibición general del maltrato animal los espectáculos taurinos -corrida de toros, rejoneo, novilladas, tientas, becerradas-,  y determinados actos propios de la tauromaquia -herida, lesión, muerte del toro y el correspondiente espectáculo (Ley 84 de 1989, artículos 6 y 7, y sentencias constitucionales C-1192/05 y C-666/10). La Corte Constitucional declaró la exequibilidad condicionada de tales excepciones, en un proceso de armonización entre el deber constitucional de protección de los animales y el deber también constitucional de promoción de la diversidad y el pluralismo cultural.

7. Reiteración jurisprudencial sobre los espectáculos taurinos. La Corte Constitucional, en las sentencias C-1192/05, C-666/10 y C-889/12, ya había establecido y reiterado lo siguiente: (i) la constitucionalidad de la calificación legislativa de la tauromaquia como “expresión artística del ser humano” contenida en el artículo 1° de la Ley 916 de 2004, como cosa juzgada constitucional; (ii) el condicionamiento de la sentencia C-666/10 relativo a la “morigeración” o “eliminación” del maltrato animal del condicionamiento de la Sentencia C-666 de 2010, no está dirigido a la autoridad administrativa sino al Legislador, único competente para efectuar armonizaciones distintas a las realizadas por la Corte Constitucional; (iii) dicho condicionamiento no faculta a autoridades administrativas nacionales o territoriales para disponer la exclusión del “tercio de muerte” u otra actividad propia del espectáculo taurino legalmente autorizado, ni para supeditar su realización a tal exigencia o imponer condiciones más restrictivas a las ya existentes para su realización; (iv) la Sentencia C-666 de 2010 impone otras condiciones para la realización de espectáculos taurinos como el arraigo social del mismo y su realización periódica y regular, que implican la constitucionalidad de tal expresión artística y la viabilidad de su celebración en los municipios o distritos y fechas o temporadas habituales; (v) la prohibición de destinación de dineros públicos por parte de las autoridades administrativas territoriales para la construcción  de instalaciones exclusivamente destinadas a los espectáculos taurinos, no niega la obligación de adelantar el mantenimiento y la adecuación de los escenarios ya existentes con el fin de garantizar la salubridad y la seguridad y tranquilidad ciudadanos en dichos escenarios, ni impide la construcción de escenarios taurinos que compartan su propósito con otras actividades, pues la prohibición se refiere solo instalaciones de dedicación exclusiva; (vi) la sentencia C-889/12 ha sido clara al establecer que las autoridades administrativas no pueden imponer limitaciones de los derechos constitucionales más intensas que las previstas en las leyes, pues solo ejercen la función de policía que se encamina a la realización de la ley, careciendo de “un poder discrecional para definir la autorización de la práctica taurina”.

8. Precisión sobre el condicionamiento 1º de la C-666/10: reiteración de jurisprudencia. El condicionamiento consistente en que “se eliminen o morigeren en el futuro las conductas especialmente contra ellos en un proceso de adecuación entre expresiones culturales y deberes de protección a la fauna, y en general, a que los animales reciban “protección especial contra el sufrimiento y dolor durante el transcurso de esas actividades”, que acompañan la declaración de exequibilidad de la sentencia C-666/10 y fueron fundamento de los actos admistrativos demandados, tienen el siguiente alcance: (i) se basan en el imperativo de armonizar los valores constitucionales en tensión, el deber de protección animal y el deber de protección de la diversidad y la riqueza cultural; (ii) consisten en que “en el futuro” debe haber una regulación de rango legal más detallada de las actividades con animales objeto de excepción al deber de maltrato; (iii) disponen la “necesaria” la intervención del Legislador para expedir una regulación que, a futuro, refuerce la protección de los animales en los casos de permisión legal de su maltrato; (iv) reiteran lo anterior, al expresar que “excede el ámbito de la Corte Constitucional” la determinación del detalle de los elementos normativos de tal regulación, que “cae dentro de la órbita exclusiva del Legislador”; (v) y finalmente prevén la concurrencia complementaria de autoridades territoriales “con competencias normativas en la materia” -al caso, concejos municipales y distritales- a través de “una regulación de rango infralegal”, como también de las autoridades ejecutivas en ejercicio de sus funciones administrativas de policía.

9. La tauromaquia como manifestación cultural y el deber de protección de los animales. (i) La cultura es un bien constitucional protegido en el ordenamiento jurídico colombiano, y la Constitución de 1991, en sus artículos 2, 7, 8, 70 y 71, contiene normas que promocionan y protegen la cultura y sus distintas formas de manifestación dentro del territorio colombiano, salvaguardando especialmente el carácter plural de las expresiones culturales. (ii) La cultura es uno de los valores constitucionales que permiten la excepción al deber de protección animal. (iii)El conflicto entre la cultura y el deber de protección animal, como valores constitucionales, debe resolverse mediante un proceso de armonización en cada caso concreto, efectuado por el juez constitucional. (iv) En el caso de la tauromaquia existe conflicto entre los valores de protección animal y de promoción de la cultura; por esto, la Corte debió realizar una armonización concreta en los condicionamientos de la sentencia C-666 de 2010 permitiendo la realización del espectáculo taurino como expresión cultural en lugares donde tuviera reconocido arraigo social.

10. Vulneración del derecho fundamental al debido proceso. Ni el marco legal para la realización de la tauromaquia, el Reglamento Nacional Taurino (L.916/04), ni los condicionamientos introducidos por la Corte Constitucional (Sentencia C-666/10), facultan a la administración distrital para imponer la alteración de la estructura del espectáculo taurino para eliminar la muerte del toro, como tampoco para impedir la realización de espectáculos taurinos que cumplieran los requisitos constitucionales y legales. Tomar decisiones administrativas en cualquiera de estos dos sentidos implica sustraer la competencia del Legislador en la definición de las condiciones para la realización de la expresión artística y cultural taurina, y por ende implica la vulneración del derecho al debido proceso por defecto orgánico.

11. Vulneración del derecho a la libre expresión artística: Se verificó la vulneración del derecho a la libre expresión artística de la Corporación Taurina de Bogotá, en su faceta de difusión, porque la autoridad administrativa: (i) intervino indebidamente el contenido de la expresión artística y cultural a realizarse en la Plaza de Toros de Bogotá, cuyo suceso correspondía garantizar a la Corporación como organizador del espectáculo y responsable del mismo ante el público; (ii) coartó injustificadamente el derecho de la CTB a la promoción y difusión de un espectáculo protegido como expresión artística y manifestación cultural; y (iii) actuó en ausencia de autorización legislativa previa para imponer limitaciones a la difusión de la forma expresiva taurina.

12. Prevención de actos de censura.(i) La Corte constata que la autoridad administrativa en el presente caso invocó la sentencia C-666 de 2010, como fundamento de la competencia que desplegó; reiterado por la Corte el alcance de la sentencia C-666/10 y sus condicionamientos, no se encuentra que las decisiones administrativas adoptadas hubieren obedecido a previsiones la imposición de valoraciones estéticas determinadas, ni a pretensiones de corrección o legitimidad en los actos públicos, como tampoco a oficiar en representación del querer de una mayoría o un sector minoritario de presión respecto de la abolición o restricción fundamental del espectáculo taurino; en consecuencia, no concluye que en los actos lesivos del derecho de libre expresión artística haya existido una decisión de censura. (ii) Por el contrario, constituiría acto de censura el que las autoridades administrativas de cualquier nivel territorial, sea nacional, departamental, distrital o municipal, incluyendo los cuerpos colegiados con autoridades normativas como Asambleas Departamentales o Concejos, supediten la divulgación de contenidos expresivos, incluidos los artísticos, a un permiso, autorización o examen previo, o al recorte, adaptación o modificación del contenido, como también el acto que impida difundir o tener acceso público a dichas expresiones artísticas, como  imposición de una visión específica de lo deseable moral o estéticamente, a cargo del poder.

13. Daño consumado: A pesar de verificarse la existencia de la vulneración del derecho al debido proceso, fue necesario declarar la existencia de un daño consumado frente a la temporada taurina 2013, siendo imposible restablecer el derecho frente a la misma por las restricciones impuestas por el condicionamiento de la sentencia C-666/10.

14. Decisión: Se decidió tutelar los derechos fundamentales al debido proceso y a la libre expresión artística y cultural, revocando los actos administrativos atacados, y ordenando:

Primero.- REVOCAR por las razones expuestas en esta providencia, la Sentencia del 16 de octubre de 2012 del Juzgado Veinticinco Civil del Circuito de Bogotá, que confirmó la Sentencia del 8 de agosto de 2012 del Juzgado Cincuenta y Siete Civil Municipal de Bogotá, que negó el amparo solicitado, y en su lugar TUTELAR los derechos fundamentales al debido proceso administrativo y a la libre expresión artística, invocados por la Corporación Taurina de Bogotá, dejando sin efectos laResolución 280 de 2012, “por medio de la cual se revoca el Contrato No. 411 de 1999”;  y el Oficio 20121010062061 del 26 de abril de 2012, por medio del cual se suspendió la venta de abonos y las novilladas en el marco del Festival de Verano.

Segundo.- DECLARAR la existencia de un daño consumado en relación con la realización de la temporada taurina correspondiente al año 2013.

Tercero.-ORDENAR a la entidades accionadas: (i) restituir de manera inmediata la Plaza de Toros de Santa María como plaza de toros permanente para la realización de espectáculos taurinos y la preservación de la cultura taurina, sin perjuicio de otras destinaciones culturales o recreativas siempre que éstas no alteren su destinación principal y tradicional, legalmente reconocida, como escenario taurino de primera categoría de conformidad con la Ley 916 de 2004; (ii) rehabilitar en su integridad las instalaciones de la Plaza para la realización de espectáculos taurinos en las condiciones habituales de su práctica,  como expresión de la diversidad cultural y el pluralismo social, en garantía de la salubridad, la seguridad y la tranquilidad de las personas que utilicen dichos escenarios para realizar su expresión artística o para disfrutarla; (iii) abstenerse de adelantar cualquier tipo de actuación administrativa que obstruya, impida o dilate su restablecimiento como recinto del espectáculo taurino en Bogotá D.C.

Cuarto.- ORDENAR a las autoridades distritales competentes disponer lo necesario para la reanudación del espectáculo taurino en la Plaza de Toros de Santa María de Bogotá, mediante la adopción de mecanismos contractuales u otros administrativos que garanticen la continuidad de la expresión artística de la tauromaquia y su difusión, teniendo en cuenta: (i) la reapertura de la Plaza como escenario taurino en condiciones de neutralidad e igualdad, garantizando la selección objetiva de los proponentes y la realización de los fines de transparencia en la administración pública aplicables al proceso; (ii) el restablecimiento de los espectáculos taurinos en las fechas u ocasiones usuales en la ciudad de Bogotá, incluyendo tanto la temporada regular en los primeros meses del año como el Festival de Verano en el mes de agosto; (iii) la sucesiva, periódica y regular realización de las actividades taurinas tradicionales, con las características habituales de la calidad y contenido de tal expresión artística.

Quinto.- El IDRD dispondrá de seis (6) meses, a partir de la notificación de la presente providencia, para el cumplimiento de lo ordenado en el resolutivo anterior -cuarto-, a través de los procedimientos contractuales u otros administrativos del caso conducentes a la reanudación de los espectáculos taurinos tradicionales y periódicos, en los términos de la Ley 916 de 2004. 

 

 

MAURICIO GONZÁLEZ CUERVO

Magistrado Ponente

 

 

LUIS GUILLERMO GUERRERO PÉREZ

Magistrado

 

 

GABRIEL EDUARDO MENDOZA MARTELO

Magistrado

SALVAMENTO DE VOTO

 

MARTHA VICTORIA SÁCHICA DE MONCALEANO

Secretaria General

 

 

SALVAMENTO DE VOTO.

Con el mayor comedimiento discrepo de la decisión de la mayoría, por lo siguiente:

1-. La Sentencia C-889 de 2012 que estudió la constitucionalidad del artículo 14 de la Ley 916 de 2004, en su de acápite  de la ratio decidendi, apartado 37 de la decisión, a mi juicio, arroja conclusiones distintas, pues en los términos de la sentencia: la Corte no eliminó las competencias de las autoridades administrativas en torno a la adopción de ciertas medidas respecto de este tipo de actividades. Lo anterior fue objeto de estudio en el fallo al analizar el principio de autonomía territorial y la exequibilidad condicionada del artículo 7º de la ley 84 de 1989,  Sentencia C-666 de 2010, de la cual se extracta lo siguiente: “…la disposición acusada permite excepcionalmente el maltrato animal en el desarrollo de ciertas manifestaciones culturales, no obstante, se trata de una disposición excepcional de alcance restringido como se ha sostenido a la largo de esta providencia, de manera tal que no limita la potestad reguladora en cabeza de las autoridades administrativas municipales. Por lo tanto, estas pueden determinar si permiten o no el desarrollo de las mismas en el territorio en el cual ejercen su jurisdicción”.

Al entrar al análisis de las consideraciones respecto de la exequibilidad condicionada, en el contexto de las exigencias que puedan requerirse por parte de la administración se dijo : “(i)la excepción allí planteada permite, hasta determinación legislativa en contrario, si ello llegare a ocurrir, la práctica de las actividades de entretenimiento y de expresión cultural con animales allí contenidas, siempre y cuando se entienda que estos deben, en todo caso, recibir protección especial contra el sufrimiento y el dolor durante el transcurso de esas actividades. En particular, la excepción del artículo 7º  de la ley 84 de 1989 permite la continuación de expresiones humanas culturales y de entretenimiento con animales, siempre y cuando se eliminen o morigeren en el futuro las conductas especialmente crueles contra ellos en un proceso de adecuación entre expresiones culturales y deberes de protección a la fauna”.

Siguiendo con el análisis de la sentencia C-889 de 2012, cualquier posible duda o contradicción  que subsista en torno a las atribuciones que en este caso se predican de las autoridades administrativas locales, queda dirimida con las elocuentes precisiones incorporadas en las conclusiones de la misma, y que dan cuenta de que:  (i) Concurren un grupo de requisitos que son exigibles a todos los espectáculos taurinos al margen de la naturaleza del escenario en que se lleven a cabo, (ii) Los requisitos deben ser verificados por las autoridades locales, esto incluye el cumplimiento de las condiciones constitucionales de arraigo social, localización, oportunidad y excepcionalidad que fueron ordenadas por la Corte en la sentencia C-666/10, ante la necesidad de hacer compatible la actividad taurina con el mandato de protección animal. (iii) las normas acusadas ofrecen criterios objetivos y obligatorios para que las autoridades locales autoricen y controlen la celebración de la actividad taurina, donde está constitucionalmente permitida, sin que se entienda que exista un poder discrecional para definir la autorización de la práctica taurina.

En virtud de lo expuesto se puede concluir que sí existe competencia por parte de la administración local para verificar el cumplimiento de lo dispuesto en la sentencia C-666 de 2010,  y hasta determinación legislativa en contrario, se trata de un requisito bajo criterios objetivos y obligatorios,  que pueden y deben ser verificados por dichas autoridades respecto de la actividad taurina. En consecuencia, estimo que no existe vulneración al debido proceso en virtud de un defecto orgánico, como lo concluyó la mayoría.

2-. El segundo problema jurídico que aborda la sentencia es la vulneración a la libertad de expresión artística. Frente al tema, la primera pregunta que debe responderse es ¿Si le asiste a la CTB la protección al derecho fundamental a la libertad de expresión artística?

Considero que No. Es un hecho que uno de los ámbitos de la libertad de expresión  lo es la identidad que expresa y refuerza una descripción cultural, social y artística.  Dicha expresión, en principio, es propia del artista, a quien le  asiste dicho derecho en virtud del derecho fundamental al libre desarrollo de su personalidad.

El derecho a la difusión del arte tiene otra naturaleza y aunque concreta el primero,  no es absoluto. La Corte Constitucional ha dicho que la expresión artística y su difusión son elementos conexos pero distintos, una es la libertad de expresión artística y otra la difusión de esa libertad a la cual pueden imponerse límites.  Al respecto señaló la Corte: “En tratándose del uso de medios oficiales de difusión, o de medios particulares encargados de la prestación de un servicio público, la difusión artística debe someterse a la previa autorización que, con base en criterios acordes con la Constitución, otorguen las autoridades competentes.  No es otro el límite posible a la difusión de la expresión artística.” (T104-1996).

Aunque la libertad de expresión artística es un derecho fundamental que es predicable de las personas jurídicas,  en este caso La Corporación Taurina de Bogotá no es una entidad del orden gremial que defienda dicha actividad en los términos señalados por el artículo 356 del C.S.T., su naturaleza atiende a la promoción del espectáculo y su organización, en consecuencia al ser un ente difusor permite que su actividad pueda ser limitada. 

Corte Constitucional le dio el sí a las corridas de toros en Bogotá

Publicado en El Tiempo.com

En medio de la atención que ha generado un grupo de ocho novilleros que desde hace un mes hacen una huelga de hambre en las afueras de la Plaza de Toros de Santa María, la Corte Constitucional falló a favor de la fiesta brava en Bogotá.

Con la decisión de este martes, la Corte decidió “ordenar a las autoridades distritales competentes disponer lo necesario para la reanudación del espectáculo taurino en la Plaza de Toros de Santa María de Bogotá, mediante la adopción de mecanismos contractuales u otros administrativos que garanticen la continuidad de la expresión artística de la tauromaquia y su difusión”.

Además, señala la Corte Constitucional que falló la demanda con ponencia favorable del magistrado Mauricio González para la Corporación Taurina contra la decisión del alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, que dio por terminado, a través de un decreto, las corridas de toros en la ciudad al no renovar el contrato de arrendamiento de la plaza de toros.

Hace cerca de nueve meses el caso estaba en estudio en el alto tribunal, sin embargo la discusión había sido aplazada por diferentes coyunturas que habían acaparado la atención de todos los magistrados, aun cuando esta decisión solo estaba en manos del magistrado González, Gabriel Mendoza y Luis Guillermo Guerrero. (Lea: Las claves de la ponencia que reviviría los toros en Bogotá)

El proyecto de González que recibió el respaldo tiene en cuenta dos sentencias importantes de la Corte Constitucional frente al tema de las corridas de toros. Una de estas es la C-666 de 2010, que señala que las corridas solo pueden hacerse en los municipios en los que sean manifestación de una tradición regular. “Únicamente podrán desarrollarse en aquellos municipios o distritos en los que las mismas sean manifestación de una tradición regular, periódica e ininterrumpida y que por tanto su realización responda a cierta periodicidad”, dice esa sentencia.

“Se verificó la inminencia de un perjuicio irremediable para los derechos de libre expresión y debido proceso de la accionante, por la imposibilidad de celebración y difusión de un espectáculo artístico y cultural que requiere de la Plaza taurina para su realización periódica y regular”, advirtió.

La decisión de la Corte Constitucional se basa en dos sentencias.
La otra es la Sentencia C-889 de 2012, que declaró exequible (constitucional) la Ley 916 de 2004 (por el cual se establece el Reglamento Taurino) que dice que los alcaldes y los concejos municipales no pueden prohibir las corridas de toros en los municipios donde exista tradición. (Entrevista: por qué decirle sí a las corridas de toros)

“La Corte encontró que no existe una norma legal que imponga la prohibición general de los espectáculos taurinos. Antes bien, la Corte ha avalado la regulación legal de estas actividades contenida en la Ley 916 de 2004, en cuanto tradición cultural de la Nación, susceptible de ser reconocida por el Estado”, señala dicha sentencia.

“Bien pueden las autoridades locales suspender o no autorizar la realización de un espectáculo taurino, adelantado en plazas de toros permanentes, no permanentes o portátiles, cuando no cumpla con tales requisitos, al igual que cuando se esté ante el incumplimiento de las condiciones de arraigo social, localización, oportunidad y excepcionalidad definidas por la sentencia C-666 de 2010; o en aquellos casos en que la actividad no cumpla con las condiciones previstas por el ordenamiento jurídico para la celebración de espectáculos públicos, en general”, agrega.

La demanda de la Corporación Taurina de Bogotá, interpuesta por el presidente de esta Felipe Negret, señala, entre otros aspectos, que se violó el debido proceso al terminar de forma unilateral el contrato para el préstamo de la plaza que estaba firmado hasta el 2015. Además, alega, que se malinterpretó la jurisprudencia de la Corte, donde según la Alcaldía de Bogotá el alto tribunal prohibió las corridas donde haya sufrimiento animal o torturas.

Justamente para este martes estaba convocada la entrega de una ‘firmatón’ ciudadana para evitar el fallo favorable para las corridas de toros.

Sally Palomino C.
JUSTICIA

 

Agosto de colombinas a colombianas y ………

Por. Ricardo Díaz – Manresa

Publicado en Del toro al infinito

image

De colombinas, colombianas, bilbaínas, gijonesas, pontevedrinas, vitorianas, malagueñas, almerienses, puertinas, francesinas, conquenses, oscenses, ciudarealeñas, sebastinas, alcalaínas, colmeneras, palentinas, antequerinas, linarenses y el interminable mapa taurino del agosto augusto y lento que describía muchos años ha Pérez Mateos en el ABC antes de llegar Guanes.

Agosto taurino lleno de festejos en Huelva, Gijón, Bilbao, Pontevedra, Vitoria, Málaga, Almería, Puerto de Santa María, Bayona, Dax, Beziers, Cuenca, Huesca, Ciudad Real, San Sebastián de los Reyes, Alcalá de Henares, Colmenar, Plasencia, Palencia, Antequera, Linares y un camino largo, que me hace escribir que qué distinto y distante es todo, unos de otros, como diría Calvo Sotelo, el expresi.

Sale uno de las colombinas y, si va a Bilbao, tiene que reciclarse porque está en otro mundo. Y no digo nada si del Bocho salta a Almería. Es que no se lo cree. ¿Es el mismo espectáculo y los mismos actores?. Debe ser que sí pero con toros tan distintos que parece que estamos en otra cosa. Serán las cosas de las cosas, que alguna vez creo que ha dicho Morante. Buena frase para explicarlo todo si se sabe entender aunque no se comprenda a la primera.

O para ver milagros como el del Soro, G. a D con una reaparición que todavía no se cree nadie. O la explosión de Perera en Bilbao. O ver en Huelva al Juli hacer el quite por lopecinas mejor que ha hecho en su vida. O encontrarse con publicidad en un semanario de un novillero sin picadores, sin, como hemos visto una de Pablo Aguado, la ilusión de Sevilla dicen. O comprobar que Talavante apretó todos los días para que no lo dejen atrás en su época Curro Vázquez. O ver cómo estallaba José Garrido en Vista Alegre que con la boca abierta dejó a los espectadores, producto de Ferrera, al que no se parece nada, y de El Tato, al que tampoco.

Toda una España plural –excesivamente- que pasamos de pagar una entrada muy cara en colombinas para ver toritos -¿toritos?- a los que no pican, a Bilbao, también caro, picando (no siempre) a Almería otra vez el minitoro (al que pican de vez en cuando).

Y ver que sin toro, con toro o con medio toro las figuras no llenan. Y juntos los G-5, no todos pero sí en terna, no pasan de los tres cuartos. Y ponen a cuatro en supercartel en Ciudad Real : Ponce, Juli, Perera y Talavante y ahí se quedan dejando un cuarto de plaza vacío y tres llenos.

El agosto de Ponce y Morante, el que nos tienen acostumbrados. En su sitio. Y de las galas no escribo.

Tenemos el mejor espectáculo. Cuando es verdadero, el más atractivo y emocionante, pero no sabemos gestionarlo. O lo hacemos como aves rapiñeras. Ya lo dijo José María García : el futbol es un espectáculo mediocre gestionado con gente lista mientras que los toros es espectáculo grandioso a cargo de gente mediocre. Y yo añadiría y avariciosa, torpe, rutinaria etc.

Pero no se alarmen que ellos no pueden ni incluso haciendo tanto daño. Esto no se acaba. Vean si no el estallido de los novilleros apareciendo siete u ocho interesantes de golpe cuando menos novilladas se dan. Vean, si no, la del próximo domingo en Aranjuez. Que aprenda Taurodelta a hacer carteles. Tenemos toros para rato porque el desprestigio al que nos han querido someter los antis llegó muy alto y ahí siguen (no dormirse, por favor, taurinitos).

Y en el “Eres Torero” – tu afición será recompensada, buena frase- de El Juli Plus aparece un pelirojo con nombre de extranjero nacido en el barrio de la Virgen más popular de Sevilla al que podían llamar en los carteles El Pelirojo de la Macarena. Jesús Bayort creo que se llama, no muy pegadizo taurinamente hablando. Y hasta surge la continuidad de Curro en sobrino-nieto José Ruiz. Hubo otro antes del mismo nombre y apellido cuya propaganda decía “El toreo tiene un dueño : José Ruiz “Calatraveño”, torero modesto y valiente.

En las colombinas que ví no me creía el toro que no veía en el ruedo. ¿Tan chico era? Impresentable. Pues le atizan un tirón al bolsillo y después a la mañana siguiente se lee en Huelva Información : “Demostración de poderío de El Juli que corta cuatro orejas en dos sublimes faenas” Y digo yo .¿cómo los espectadores de La Merced se pueden conformar con tan poco y pagar tanto?. Y en El Mundo “Apasionadora torera” y en ABC “El Juli arrollador” y “Un Juli rotundo”. Sí, a su estilo estar bien estuvo bien. Sin toros. Es la Andalucía torera del verano preñada de corridas lighth.

Y en Gijón me dicen, con ironía, que parecían toros de dibujos animados. Y en otras plazas figuras contra ovejas. O Chiste de Feria. O parece un tentadero. O una corrida para mujeres. Que no sé lo que quiere decir porque somos iguales. La España torera del verano que en todas partes cuecen habas y dan también guisos extraordinarios.

Que se lo pregunte a Carmen Martínez-Bordiú, eterna seguidora de Perera, en agosto y siempre. Cuánto te quiero Carmen por lo que quieres al toreo. Y lo demuestras de plaza en plaza. La figura de este tipo de incansable seguidor se extingue: quedan ya muy, pero que muy pocos.

Corridas también de la amistad entre toro y torero, El Puerto incluído donde el toro era más que en Huelva pero bastante menos que las novilladas de Madrid, pero bastante. Que haya ocurrido siempre no quiere decir que deba ocurrir.

Corridas de la amistad, partidos amistosos. Cómo me ha acordado de Mont de Marsán. El gran ejemplo de responsabilidad, sapiencia y ganas de ver toros y valorar justamente a todos los toreros, de oro o de plata.

Pero tengo más afición que nunca. He escrito que mis vacaciones playeras las tomo cuando no voy a ver toros. Considero que cada uno –toros o playa- necesitan el tiempo completo y para mí son incompatibles. Pues bien, algunos días de este año los toros han vencido a la playa y otros también a la piscina. Toros primero y baños después. No lo puedo evitar. No tengo remedio.

Y sufriendo por los colombianos desde las colombinas. Y antes y seguro que después.

GUERRITA CHICO. Confirma el 12 de Octubre en Madrid

Publicado por Mundotoro.com

image

Madrid (España) La empresa Taurodelta ha hecho oficiales este mediodía los carteles de la próxima Feria de Otoño, un serial cuya estructura, está formada por tres corridas de toros, una novilada picada y otra de promoción, además del festejo del Día de El Pilar, que servirá para cerrar la temporada en La Monumental madrileña.

Al acto ha acudido Miguel Abellán, principal protagonista de la Feria, en la que se encerrará con seis toros. ‘Creo que era el momento de hacerlo. mi ideal y mi referente son los seis toros de Joselito el 2 de mayo del 96. A partir de ahora las noches se van a hacer muy largas’, ha explicado el torero.

La apuesta ha contado con el reconocimiento y la aprobación de la empresa ‘fue el propio torero el que decidió hacerlo. Creo que es una muestra de la madurez que vive’, reconoció Martínez Erice, que quiso además resaltar la presencia un año más de Fandiño en este abono que ha catalogado como ‘muy madrileño’

Los carteles, como ya avanzó Mundotoro ayer, son estos:

J 2/10: Gonzalo Caballero, Fco. José Espada y Borja Jiménez (Fte Ymbro)

V 3/10: Finito de Córdoba, Iván Fandiño y Daniel Luque (Cuvillo)

S 4/10: Miguel Abellán, unico espada (Pto. San Lorenzo)

D 5/10: Uceda Leal, Diego Urdiales y Serafín Marín (Adolfo Martín)

CARTEL DEL 12 DE OCTUBRE

D 12/10: Guerrita Chico (conf.), Sánchez Vara e Israel Lancho (Palha)

El abono se completa con la Final del Camino Hacia Las Ventas, que tendrá lugar el domingo 5 en horario matinal.

 

EL DEMAGOGO Por Antonio Caballero OPINIÓN No se equivoca Petro en sus cálculos aritméticos de demagogo: siempre han sido más numerosos los amigos de la prohibición que los de la tolerancia. Los amigos de la represión que los de la libertad.

Por  Antonio Caballero

image

Por lo importante del tema. Lo tomo de Semana

Un grupo de novilleros desesperados y valientes lleva más de una semana en huelga de hambre en la plaza de toros de Santamaría para reclamar el derecho a trabajar en su vocación de artistas. Protestan contra el cierre de la plaza, decidido hace dos años por el alcalde Gustavo Petro porque le dio la gana –y así lo dijo–, y ahora prolongado indefinidamente bajo el pretexto de hacerle reformas de reforzamiento antisísmico.

Por ese mismo motivo podría Petro, si le diera la gana, cerrar el Capitolio, o el Palacio Liévano de su propio balcón de peroratas, o disponer la demolición de la catedral. Todos los monumentos históricos de Bogotá –y la Santamaría lo es– carecen de protección antisísmica, que no se había inventado cuando se construyeron.

image

Yo hablo por la herida, por supuesto. Me gustan las corridas de toros. He escrito varios libros al respecto, y mil artículos de prensa. Me indigna que un alcalde demagogo y despótico las proscriba. Y me siento aludido, injuriosamente aludido, cuando en su arrebatada retórica demagógica nos acusa a los aficionados a los toros de ser responsables de lo que pase con los novilleros en huelga de hambre. Dice Petro que “desde la comodidad de (nuestras) fortunas (estamos) constriñendo a los jóvenes taurinos al suicidio. Y eso es un delito”. Por lo cual “la ciudadanía debe movilizarse por una ciudad sin espectáculos de la muerte”.

Es escandaloso, y debería escandalizar, lo que inventa el alcalde: que unos cuantos ricachones están (estamos) enviando a los novilleros a la muerte. Tal vez piense que al hablar así está encabezando una revolución popular contra las oligarquías. Es cierto, sí, que los aficionados a los toros somos una minoría –como es una minoría, siempre, la que constituyen los aficionados a algo, a lo que sea: a la poesía, a la ópera, a escuchar peroratas desde un balcón. Pero ni del hecho de que seamos una minoría se deduce que seamos dueños de “fortunas”, ni el hecho justifica que el alcalde pisotee nuestros derechos desde su propia minoría: la de los votantes que lo eligieron alcalde. Para que esa minoría fuera respetada el alcalde impulsó una ‘tutelatón’, una avalancha de tutelas, que terminó ganando: ahí sigue en la Alcaldía. Pero como tiene muy poco qué mostrar como resultado de esa Alcaldía caótica, hecha de arrogantes desafíos megalomaníacos y de discretos pasos atrás –en la recolección de las basuras, en los contratos del transporte, en los colegios, en la seguridad callejera, en un detalle tan folclóricamente revelador como el absurdamente multimillonario alquiler de una máquina tapahuecos que no tapa los huecos–, ha decidido desquitarse haciendo caer todo el peso de su arbitrariedad sobre quienes menos pueden defenderse: sobre los inofensivos y pacíficos aficionados a los toros, a quienes, sin que le temblara un párpado, nos acusó hace un tiempo de abrigar una inclinación criminal “que lleva a Auschwitz”.

Es cierto que no somos muchos, electoralmente hablando. La afición en Bogotá no debe pasar de las doscientas mil personas, y la del país entero,sumando Manizales y Cali y los pueblos de Cundinamarca, Santander y Boyacá, tal vez llegue a medio millón. No es comparable, digamos, con la afición por el fútbol. Y es cierto que la actividad taurina da empleo –toreros y novilleros, subalternos, areneros y monosabios de las plazas, vaqueros de las ganaderías–, pero no en grandes números: deben ser muchos más los funcionarios de libre nombramiento y remoción de la burocracia petrista. Así que no se equivoca Petro en sus cálculos aritméticos de demagogo: siempre han sido más numerosos los amigos de la prohibición que los de la tolerancia. Los amigos de la represión que los de la libertad.

Y entre tanto la Corte Constitucional, ante la cual reposa una tutela que reclama el restablecimiento de las corridas, la viene estudiando morosamente desde hace dos años. Tal vez está esperando para pronunciarse a que los novilleros en huelga se mueran de hambre.