GUERRITA CHICO. Confirma el 12 de Octubre en Madrid

Publicado por Mundotoro.com

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Madrid (España) La empresa Taurodelta ha hecho oficiales este mediodía los carteles de la próxima Feria de Otoño, un serial cuya estructura, está formada por tres corridas de toros, una novilada picada y otra de promoción, además del festejo del Día de El Pilar, que servirá para cerrar la temporada en La Monumental madrileña.

Al acto ha acudido Miguel Abellán, principal protagonista de la Feria, en la que se encerrará con seis toros. ‘Creo que era el momento de hacerlo. mi ideal y mi referente son los seis toros de Joselito el 2 de mayo del 96. A partir de ahora las noches se van a hacer muy largas’, ha explicado el torero.

La apuesta ha contado con el reconocimiento y la aprobación de la empresa ‘fue el propio torero el que decidió hacerlo. Creo que es una muestra de la madurez que vive’, reconoció Martínez Erice, que quiso además resaltar la presencia un año más de Fandiño en este abono que ha catalogado como ‘muy madrileño’

Los carteles, como ya avanzó Mundotoro ayer, son estos:

J 2/10: Gonzalo Caballero, Fco. José Espada y Borja Jiménez (Fte Ymbro)

V 3/10: Finito de Córdoba, Iván Fandiño y Daniel Luque (Cuvillo)

S 4/10: Miguel Abellán, unico espada (Pto. San Lorenzo)

D 5/10: Uceda Leal, Diego Urdiales y Serafín Marín (Adolfo Martín)

CARTEL DEL 12 DE OCTUBRE

D 12/10: Guerrita Chico (conf.), Sánchez Vara e Israel Lancho (Palha)

El abono se completa con la Final del Camino Hacia Las Ventas, que tendrá lugar el domingo 5 en horario matinal.

 

EL DEMAGOGO Por Antonio Caballero OPINIÓN No se equivoca Petro en sus cálculos aritméticos de demagogo: siempre han sido más numerosos los amigos de la prohibición que los de la tolerancia. Los amigos de la represión que los de la libertad.

Por  Antonio Caballero

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Por lo importante del tema. Lo tomo de Semana

Un grupo de novilleros desesperados y valientes lleva más de una semana en huelga de hambre en la plaza de toros de Santamaría para reclamar el derecho a trabajar en su vocación de artistas. Protestan contra el cierre de la plaza, decidido hace dos años por el alcalde Gustavo Petro porque le dio la gana –y así lo dijo–, y ahora prolongado indefinidamente bajo el pretexto de hacerle reformas de reforzamiento antisísmico.

Por ese mismo motivo podría Petro, si le diera la gana, cerrar el Capitolio, o el Palacio Liévano de su propio balcón de peroratas, o disponer la demolición de la catedral. Todos los monumentos históricos de Bogotá –y la Santamaría lo es– carecen de protección antisísmica, que no se había inventado cuando se construyeron.

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Yo hablo por la herida, por supuesto. Me gustan las corridas de toros. He escrito varios libros al respecto, y mil artículos de prensa. Me indigna que un alcalde demagogo y despótico las proscriba. Y me siento aludido, injuriosamente aludido, cuando en su arrebatada retórica demagógica nos acusa a los aficionados a los toros de ser responsables de lo que pase con los novilleros en huelga de hambre. Dice Petro que “desde la comodidad de (nuestras) fortunas (estamos) constriñendo a los jóvenes taurinos al suicidio. Y eso es un delito”. Por lo cual “la ciudadanía debe movilizarse por una ciudad sin espectáculos de la muerte”.

Es escandaloso, y debería escandalizar, lo que inventa el alcalde: que unos cuantos ricachones están (estamos) enviando a los novilleros a la muerte. Tal vez piense que al hablar así está encabezando una revolución popular contra las oligarquías. Es cierto, sí, que los aficionados a los toros somos una minoría –como es una minoría, siempre, la que constituyen los aficionados a algo, a lo que sea: a la poesía, a la ópera, a escuchar peroratas desde un balcón. Pero ni del hecho de que seamos una minoría se deduce que seamos dueños de “fortunas”, ni el hecho justifica que el alcalde pisotee nuestros derechos desde su propia minoría: la de los votantes que lo eligieron alcalde. Para que esa minoría fuera respetada el alcalde impulsó una ‘tutelatón’, una avalancha de tutelas, que terminó ganando: ahí sigue en la Alcaldía. Pero como tiene muy poco qué mostrar como resultado de esa Alcaldía caótica, hecha de arrogantes desafíos megalomaníacos y de discretos pasos atrás –en la recolección de las basuras, en los contratos del transporte, en los colegios, en la seguridad callejera, en un detalle tan folclóricamente revelador como el absurdamente multimillonario alquiler de una máquina tapahuecos que no tapa los huecos–, ha decidido desquitarse haciendo caer todo el peso de su arbitrariedad sobre quienes menos pueden defenderse: sobre los inofensivos y pacíficos aficionados a los toros, a quienes, sin que le temblara un párpado, nos acusó hace un tiempo de abrigar una inclinación criminal “que lleva a Auschwitz”.

Es cierto que no somos muchos, electoralmente hablando. La afición en Bogotá no debe pasar de las doscientas mil personas, y la del país entero,sumando Manizales y Cali y los pueblos de Cundinamarca, Santander y Boyacá, tal vez llegue a medio millón. No es comparable, digamos, con la afición por el fútbol. Y es cierto que la actividad taurina da empleo –toreros y novilleros, subalternos, areneros y monosabios de las plazas, vaqueros de las ganaderías–, pero no en grandes números: deben ser muchos más los funcionarios de libre nombramiento y remoción de la burocracia petrista. Así que no se equivoca Petro en sus cálculos aritméticos de demagogo: siempre han sido más numerosos los amigos de la prohibición que los de la tolerancia. Los amigos de la represión que los de la libertad.

Y entre tanto la Corte Constitucional, ante la cual reposa una tutela que reclama el restablecimiento de las corridas, la viene estudiando morosamente desde hace dos años. Tal vez está esperando para pronunciarse a que los novilleros en huelga se mueran de hambre.

Foro Taurino “El Futuro de la Fiesta”

En días pasados asistimos al “Foro Taurino. El Futuro de la Fiesta” organizado por la Camara Gremial del Toro de Lidia de Fedegan.

Excelente organización, ponencias y la parte social.

 

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Estuvo presidido por parte de la cámara los ganaderos, Carlos Barbero y Miguel Gutiérrez y por parte de Fedegan por su presidente ejecutivo. José Félix Lafaurie y el secretario técnico Luis Fernando Salcedo.

La introducción estuvo a cargo de Rogelio Rodríguez, coordinador de cadenas productivas de Fedegan, quien hizo una presentación con la caracterización del sector taurino colombiano y una encuesta enviada a los 65 ganaderos de toros y los resultados de 44 que respondieron esta encuesta.

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Con nutrida asistencia de los ganaderos, ya que esta cámara asocia a la totalidad de ganaderos, pertenecientes a las diferentes asociaciones de toros de lidia con asistencia de representantes de Asotoro, de ganaderos de la costa. Por este gremio presenta una excelente ponencia el ganadero Miguel Gutiérrez quien hizo un análisis de los problemas como ganaderos ante exigencias de los otros estamentos, dejando claro la posición que tienen los ganaderos ante estos, muy clara las soluciones y sugerencias que presentó como representante de los ganaderos

Por las peñas representadas en Hernán Arciniegas, quien presento un análisis de las inquietudes de los aficionados y las soluciones propuestas, analice que previamente habíamos elaborados los presidentes de las instituciones organizadas de Bogotá.

Las otras ponencias tuvieron en común las amenazas que tiene la fiesta en estos momentos y cada uno de los estamentos presento sus soluciones por parte de los empresarios, hablo el Médico Juan Carlos Gómez, pero asistieron los empresarios de Cali, Medellín, Bogotá y el de Manizales quien los represento.

Los toreros su representante fue Over Fresneda “Gitanillo de América” pero asistencia nutrida de toreros y novilleros encabezados por sus presidentes Pepe Manrique de los toreros y Carlos Rojas de los subalternos, comprometiéndose con las conclusiones de este foro.

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No podía faltar la prensa la voz la llevo, Ivan Parra Díaz pero con la presencia, de Guillermo Rodríguez, Julián Parra, Baquero y Arritokieta Pimentel quien nos hablo de la importancia de las redes sociales, y como podemos usar esta en provecho de la fiesta.

Por la parte jurídica hablo Santiago García, que nos explico nuevamente los problemas de Bogotá ante un Alcalde, no cumplidor de las leyes y por último nos dio algunas soluciones usadas por el mismo Burgomaestre como es la tutelaton.

Pero lo más importante fue la creación del “Fondo Protaurino de Colombia” el cual servirá para defender la fiesta y para la educación a la fiesta y que será nutrido por un porcentaje de los honorarios de los ganaderos, toreros, empresa, subalternos.

Olé por la fiesta

Buen viento y buena mar

Edgardo Baena Pianeta

TAUROMAQUIA. Alcalino.- Toreros colombianos en México / III

Cierra esta serie César Rincón. Palabras mayores. No por nada se trata del diestro americano más relevante del último medio siglo, a contar desde el caraqueño César Girón e incluso un poco más atrás, cuando Carlos Arruza rivalizaba con Manolete y se convertía, siguiendo la huella de Rodolfo Gaona y Fermín Espinosa “Armillita”, en el tercer mexicano reconocido como figura universal de la Fiesta por la totalidad del planeta Tauro. Esto no significa que, a la larga, no haya debido aceptarse, por la crítica seria, la universalidad del arte de un Lorenzo Garza, un Silverio Pérez, un Pepe Cáceres, un Luis Procuna o un Manolo Martínez. Pero la conquista de la totalidad de los públicos y países taurinos pertenece por antonomasia a los cinco nombrados en primer lugar.
Duro ascenso. No abundaré en las circunstancias y resistencias que debió vencer Julio César Rincón Ramírez antes de que su nombre fuera pronunciado con unción por los aficionados y críticos más exigentes del orbe. En México lo conocimos muy joven, cuando vino a confirmar su alternativa en la 4ª corrida de una temporada bastante atípica, basada en matadores primerizos, justo lo que era entonces el voluntarioso muchacho colombiano que vimos arrimarse, con más apetito de triunfo que consistencia torera, a un lote muy serio de Mariano Ramírez; “Cartujano” se llamaba el de su confirmación en la México, siendo César Pastor quien le cedió muleta y espada una tarde de la que resultó triunfador Ricardo Sánchez (31.07.83). Y de momento, nada más.
Vuelve como figura. Otro muy distinto fue el maestro que partió plaza en la gran cazuela ocho años después (20.10.91), para desorejar a “Soñador”, un cierraplaza quizá excesivamente cómodo y pastueño de San Martín. Previamente se presentó en tres o cuatro cosos de provincia convenciendo pero sin arrollar, que fue más o menos el juicio de los expertos al cierre de su breve temporada en la capital –apenas dos corridas, avisado en la segunda–. Otros toreros, mexicanos y españoles, reclamaban la atención, y el estilo del bogotano, algo seco para el gusto mexicano, no encontró reales ocasiones de lucimiento ante ganado en general impropio.
Paréntesis, triunfo y ninguneo. De nuevo, tuvo Rincón que esperar un tiempo largo antes de volver a la México. Fue en una inauguración (12.11.95) y abrió temporada con un faenón –a “Ventanito”, de Garfias– de los más hondos y redondos de aquella serie de 23 corridas. Pero la empresa, que nunca se ha distinguido por su sensibilidad taurina ni su sentido de la justicia, tornó a relegarlo. Peor lo tuvo José Tomás, que ese mismo año tomaba la alternativa en el embudo de Insurgentes (10.12.95). 28 meses hubieron de transcurrir antes de que Rincón volviera a un cartel de la México, como integrante con Eloy Cavazos y el imprescindible Enrique Ponce de la terna que cubrió el 5 de febrero de 1998, mas su discreta actuación tampoco contribuyó a romper el hielo. Pero el indómito colombiano, alejado de los ruedos durante varios años a causa de un caso grave de hepatitis C, volvería a nuestro país. Y esta vez para dejar muy en alto su sello de torero grande.
Hora cumbre y gran final. A partir de la temporada 2005-2006, César Rincón va a tener, por fin, oportunidad de destaparse ante la afición capitalina. El 15 de enero de 2006, desoreja a “Julián”, de San Martín, y repite de inmediato, mano a mano con El Zotoluco (22.01.06): el juez sólo le concedió una oreja por dos a Eulalio, pero el consenso general señaló su faena a “Mestizo”, de Bernaldo de Quirós, como la obra estelar de aquella jornada. Paralelamente, el Nuevo Progreso de Guadalajara le había abierto sus puertas, la mayor de las cuales descerrajaría en lo sucesivo con llamativa frecuencia, en loor y olor de multitud. Llegó a ser el favorito de aquella competente afición.
César Rincón dirá adiós a la plaza México el 5 de febrero de 2007 cuajándole a “Luisiño”, un muy encastado toro de Barralva, la faena más importante de la temporada –rivalizando con las de El Pana a “Rey Mago” y Morante a “San Bernardo”. Ese invierno, el bogotano tocó pelo en sus tres apariciones capitalinas, dos de ellas bajo la lluvia, que era tan abundante el día de su presentación que el comienzo de la corrida demoró casi una hora. Se recuerda de ese día (12.11.2006) que, examinado el estado del ruedo, César sugirió suspender, a lo que se opusieron El Zotoluco y el confirmante Juan Antonio Adame; pero cuando, sobre una superficie malamente remendada con serrín, la corrida al fin se dio, fue el colombiano quien con mayor decisión y torería les puso el pecho a los dos de su lote, cortándole a “Gambusino”, de Marco Garfias, la única oreja del festejo. Al repetir, un mes después, cortaría las dos de un ejemplar de Campo Real (10.12.06).
Despedida tapatía. Consumado su adiós a España –con corte de tres orejas que no consiguió igualar ni siquiera José Tomás, uno de sus alternantes aquella tarde de la Merced de 2007, en la Monumental de Barcelona–, Rincón expresó el deseo de despedirse de México en el embudo de Insurgentes. Mas como la empresa –nada nuevo—no puso ningún interés en arreglarse con el bogotano, sus últimas corridas en nuestro país las torearía en el Nuevo Progreso de Guadalajara, por cierto la plaza del continente americano donde se lidian los toros de trapío más agresivo y cabal. Escenario ideal para que César Rincón dejara las últimas muestras de su toreo, hecho de autenticidad, clasicismo y sobria belleza. Su despedida del 3 de febrero de 2008 será memorable.
Insólito homenaje a Colombia. Al margen de la honda huella dejada por las principales figuras del hermano país en ruedos mexicanos, el empresario de El Relicario de Puebla, José Ángel López Lima organizó un festival (06.09.2003) en homenaje de la Colombia taurina, haciendo alternar a tres toreros aztecas con tres de la nación sudamericana. Fue un feliz acontecimiento, abierto por la rejoneadora Mónica Serrano y subrayado por éxitos rotundos de El Zapata (rabo), César Camacho (2 orejas), Mauricio Portillo (oreja) y Sebastián Vargas (indultó a “Cumbiandero”, de San Antonio Triana), con la contrariedad de la cornada sufrida por el novillero colombiano Paco Aures. A Sebastián Vargas –que no llegó a confirmar en la capital– ya lo habíamos visto triunfar en El Relicario, y encontramos en él un torero muy recio, completo y valeroso, capaz de desorejar astados cuya catadura y estilo rehúyen sistemáticamente los mandones. Toreó dos veces y en ambas triunfó, desorejando a “Insurgente”, de Darío González (11.09.2001) y “Muñeco” de Zacatepec (19.11.04).
La camaradería, pero también el torero afán de emulación que prevaleció en aquella tarde poblana, nos ha dejado con la miel en los labios. Es decir, en espera de un mayor intercambio taurino con Colombia, tierra de toros y toreros de clase y casta bien contrastadas.
Ojalá que el futuro nos traiga en este sentido buenas noticias, aunque sea al socaire de la necesidad común y urgente de romper con el aislacionismo típico de los países taurinos, y fortalecer la defensa común de nuestra Fiesta ante la creciente amenaza de taurofóbicos de toda laya, apóstoles del pensamiento único y políticos demagógicos y oportunistas.

#SUERTE NOVILLEROS OLE!

La Peña Taurina El Clarín apoya la huelga de hambre de los novilleros en la plaza de toros de Santamaría 

Aca mostramos las diferentes fotos y comentarios de apoyos de varias páginas, que han tocado el tema.

                                                    #Fuerza novilleros 

De somostaurinos.com

De somostaurinos.com

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TOREROS COLOMBIANOS EN MÉXICO II

TAUROMAQUIA. Alcalino.- Toreros colombianos en México / II
No es fácil abordar la entrega dedicada a las dos figuras máximas del toreo colombiano, en relación con su paso por ruedos mexicanos, donde también dieron fe de su grandeza. Y no lo es porque, precisamente por estos días, el alcalde de Bogotá, un señor Gustavo Petro, acaba de incurrir en esta alcaldada de neto corte fascista: ordenar, dictarialmente, el cierre de la plaza Santamaría –so pretexto de emprender ciertas “obras de adaptación a actividades culturales” que nadie sabe en qué consistirán–; su torpe paso inicial ha sido desaparecer el museo taurino del legendario coso, sin que se conozca tampoco el destino de las prendas y reliquias allí expuestas. Un albazo en toda forma, que no disimula la fetidez antidemocrática de lo cerrilmente caciquil y autoritario. Y que supone un nuevo golpe contra el futuro de la fiesta en América del Sur.
Es de esperar, si acaso existe aún conciencia del significado profundo de la tauromaquia entre los que dicen amarla, que esta agresión provoque una reacción inmediata y contundente de su parte. Y no sólo en Colombia, sino en la totalidad del amenazado planeta Tauro. Veremos y diremos.
Pepe Cáceres. Antes de su confirmación en la Monumental México, conocimos a José Eslava Cáceres (Honda, 1935) en El Toreo de Cuatro Caminos. Lo que hoy sería inimaginable –las dos plazas de la capital compitiendo entre sí— a finales de los años 50 se daba con toda naturalidad, aun a costa de eventuales descalabros económicos. Para mayor inri, el convenio con los españoles estaba roto, y ambas empresas se vieron compelidas a volver los ojos a otros países taurinos a fin de dar cierta variedad a sus carteles. Y en la primavera de 1960, la principal novedad anunciada en El Toreo fue la primera figura colombiana (la réplica de la México sería Joselillo de Colombia).
Pepe Cáceres se presentó en el coso de Naucalpan, sorprendió con un toreo suntuoso y clásico y desorejó al primer Tequisquiapan que le soltaron, “Rebocero” de nombre (24.04.60). Lo repitieron al domingo siguiente y volvió a armarla, si bien con el pero del torito de regalo (“As de Copas”, de Zacatepec), cuya segunda oreja se pidió con tal fuerza que alguien cortó en dos la única concedida por el juez, para que el colombiano la mostrase mientras lo paseaban en hombros. Por último, el 8 de mayo, tuvo el privilegio de alternar con un Lorenzo Garza a la vuelta de todo; sería esa la última actuación de El Magnífico en la capital y Cáceres le brindó un toro con reverencial respeto, lo más recordable de su actuación una tarde lluviosa en la que Jesús Córdoba cobró, por una gran faena, su último apéndice en la capital del país, ante el único Rancho Seco que algo permitió.
En la México. La confirmación llegó para Cáceres en la 2ª. corrida de la temporada grande siguiente (08.01.61), con “Colibrí” de La Laguna, aunque el bacalao lo cortó esa tarde el padrino, que era Juanito Silveti, porque los dos del lote del colombiano sosearon en exceso. Se desquitó en la 9ª. (26.02.61), desorejando al primero de Xajay que le soltaron, un “Bateador” al que veroniqueó con cadencia y clasicismo impecables y ante el cual anduvo muy firme y torero muleta en mano, aunque se criticara cierta celeridad de sus pases en redondo. Algo imposible de achacar al irreprochable toreo con la zurda que prodigó, dos semanas después, con “Artillero” de Coaxamaluca: por pinchar sólo dio una vuelta al ruedo, con la desgracia adicional de una seria cornada cuando muleteaba empeñoso a un manso con mucho sentido de Piedras Negras –“Zafiro” de nombre– que, en su celo por triunfar, había obsequiado.
Pepe Cáceres no retornó a la México sino en otro par de ocasiones, el 08.12.63, con Antonio Del Olivar y Palmeño y mansos de Santo Domingo; y el 27.01.74, para estoquear par de inválidos de Santacilia: todo mundo juzgó que había hecho lo más torero y estéticamente valioso de esa tarde, sobre todo con la capa, superando a los dos ases de la temporada –los jóvenes Curro Rivera y Mariano Ramos—. Con todo, pesaría más el aluvión de españoles que tradicionalmente copa los espacios para extranjeros en los carteles de nuestro país que el clasicismo y torería comprobados del maestro colombiano, a quien no volvimos a ver en la Monumental.
Sus campañas por los estados. No obstante, la carta de Pepe Cáceres alcanzó estimable cotización durante poco más de diez años por plazas mexicanas del interior, donde siempre se le vio con agrado y triunfó con frecuencia, con el mérito añadido de no renunciar jamás a la sobriedad de un estilo apegado a los cánones clásicos –no necesariamente en sintonía con los gustos provincianos–, ni recurrir a la ventaja de los toritos a modo y los carteles elegidos a dedo. Tal vez por eso, los cosos donde gozó de más nombradía fueron los que –como Guadalajara, Monterrey e incluso la Tijuana de entonces—más acostumbrados estaban a verle la cara al toro y justipreciar el desempeño de los diestros.
De su triunfal actuación en la feria de Aguascalientes de 1965, tomo estas líneas de Cutberto Pérez “Tapabocas”, uno de los cronistas más importantes de la época: “Si a nuestro entender la palabra “clase”, tan manoseada, es sinónimo de estilo, el colombiano Cáceres tiene clase o estilo exquisito, aunado a un clasicismo torero impecable… La mejor tarde que le hemos visto a este diestro en México la tuvo el domingo en Aguascalientes, con toros de respeto y casta fiera, como el séptimo, y ante aficionados buenos y toreros que, rompiendo moldes, lo felicitaron emocionados después de su actuación… Maestría, elegancia, pureza y alegría. Todo eso conjuntado es Pepe Cáceres… una figura, aquí y donde se ponga.” (Ovaciones, 28 de abril de 1965).
Como tantos grandes toreros de América, Cáceres tendió a desarrollar su carrera preferentemente en cosos de su país, de modo que la resonancia de sus éxitos y de su nombre no trascendió todo lo que su potencial torero merecía, ausencia de reciprocidades aparte. Dejaría entre los mexicanos el recuerdo de una muleta mandona, una espada no siempre certera y, sobre todo, unos primeros tercios en que brillaba la redondez de su elegante y mecida verónica, y la alegría de quites y galleos capote a la espalda como la tapatía de Pepe Ortiz, plenamente incorporada a su repertorio mucho antes de que la practicaran Manolo Martínez –efímeramente—y Julio Robles.
Presente y futuro. Antes de abordar las campañas mexicanas de César Rincón, me parece oportuno referirme a los actuales Luis Bolívar, que dejó una huella de recia torería al confirmar en Insurgentes con ganado muy serio de Barralva (07.03.10), sin que, indebidamente, hallamos vuelto a verlo desde entonces, y Ricardo Rivera, un torero hecho en nuestro país, donde su toreo de quietud y trazos largos prendió enseguida –notables sus campañas novilleriles en Guadalajara, Aguascalientes y la México—aunque al confirmar en el embudo (29.12.13) no lo haya acompañado la fortuna.
Son dos toreros que perfectamente pueden dar la talla en México, a poco que reciban las oportunidades necesarias.

Mónica Serrano y Fabián Barba una oreja respectivamente

 

Fabian Barba sustituyo a Fermín Rivera

Fabian Barba sustituyo a Fermín Rivera

Se vivió la tercera corrida de temporada en Tijuana, en una tarde agradable en la Monumental de “Las Playas”, donde lo más destacado fue la presencia de la Rejoneadora capitalina Mónica Serrano, quien cautivó al público tijuanense al cortar una oreja a un excelente novillo de La Estancia.

Mónica Serrano

Mónica Serrano

Los forcados mazatlecos dieron una exhibición de agallas, levantando al público de los tendidos para acompañar a la rejoneadora en dos ocasiones con vuelta al tercio.
Por su parte Fabián Barba tuvo una buena actuación arrebatándole una oreja a su primer ejemplar y llevándose el reconocimiento de la afición.
José Mauricio tuvo momentos interesantes a lo largo de sus dos faenas pero el esfuerzo no fue suficiente para tocar pelo.
Tijuana, B.C.- Plaza Monumental de “Las Playas”. Tercera corrida de la temporada, buena entrada, dos novillos de La Estancia, cuatro toros de San José y uno más de Boquilla del Carmen. Mónica Serrano: Vuelta al ruedo y oreja. Fabián Barba: Oreja, ovación y palmas. José Mauricio: Palmas y palmas.

 

LOS PRINCIPIOS NO CAMBIAN​​​​ por ENRIQUE CALVO “EL CALI”

El Cali. Recibiendo el Clarín de plata

El Cali. Recibiendo el Clarín de plata

Indignado por muchos motivos intento entender al hombre moderno, lleno de sofisticados aparatos electrónicos que en vez de unir, parece que nos apartan y nos lleva al poco respeto que presta a sus congéneres; las noticias en estos momentos para la sociedad actual no son nada alentadoras, estamos viviendo el drama de Gaza, vemos como se matan comunidades enteras de ancianas y niños en sus escuelas sin ningún reparo moral. Hace unos días los rusos provocaron la caída de un avión ucraniano lleno de pasajeros totalmente indefensos. En la frontera americana cientos de miles de niños son víctimas de la poca humanidad para que estos se reúnan con sus familias siendo devueltos sin misericordia alguna a ninguna parte. En nuestro país, con el “fenómeno del niño” nos encontramos de nuevo con la catástrofe que se vive en todo el país, en donde mueren de sed, las personas y varias especies animales. Aquí los políticos tienen mucha culpa de que los dineros destinados algún día no cumplieron el cometido de preservar la naturaleza ni al ser humano que también es `parte de ella. Vemos a diario como los grupos que están negociando “la Paz” con el gobierno derraman camiones enteros de petróleo a las cuencas de los ríos, para que las comunidades mueran de sed, continúan matando indefensos civiles entre ellos a niños inocentes con bombas y armas de todo tipo, ayer envenenaron con comida a unos cuantos soldados violando preceptos del Derecho Internacional Humanitario.

Luis Bolívar recibiendo el trofeo Al Recuerdo Taurino de nuestra Peña, aconpañado por El Cali

Luis Bolívar recibiendo el trofeo Al Recuerdo Taurino de nuestra Peña, aconpañado por El Cali


Con todo lo anterior continúo sin entender a una parte de la población empeñada en acabar la muerte del toro bravo con el pueril argumento de ser un hecho “bárbaro”; en Bogotá dicha población ha encontrado al funesto y leguleyo alcalde mayor, en ser el vocero de un atropello al patrimonio histórico y legado de nuestros mayores, actividad con todo el respaldo constitucional en varias sentencias de dicha Corte. Desafortunadamente para el Alcalde no hay instancias ni leyes que lo cobijen, la falta de principios es su bandera acatada por otra comunidad impávida que algún día vio como fue parte de atropellos al Derecho Natural.
¿Donde están aquellas Peñas Taurinas que protestaban el toro o torero que no cumplía con el reglamento y que dieron tanto prestigio a los triunfos de la Plaza de la Santamaría? Los recuerdo en mis primeros años de Matador de Toros en los cuales no caí en gracia seguramente por no “arrimarme”, me querían comer vivo, luego cuando les cogí “el lado flaco” me sacaron varias veces a hombros, ¡que tiempos¡ había menos equipos electrónicos, pero había mas unión y respeto por la vida y por la muerte, ¡la muerte con honor¡ de toro y torero. ¿verdad Maestro Pepe?
Quiero llamar a un SOS pero no el de Maduro, para que los aficionados defendamos la Cultura Taurina y hagamos cumplir la Ley y la Constitución. La memoria de don Ignacio Sanz de Santamaría hay que respetarla con el precepto claro de que la Plaza de Toros de la Santamaría se construyó para el ARTE DEL TOREO no para el arte de la mentira y de la infamia. Por cierto nuestro presidente en reunión con las figuras del toreo el año pasado se comprometió a llevar al Ministerio de la Cultura por lo menos la inquietud de la declaratoria, de Patrimonio Cultural Inmaterial ¿otro incumplimiento más?

TAUROMAQUIA. Alcalino.- Toreros colombianos en México / I

Por Alcalino 

Hace un par de semanas, esta columna se ocupó muy sucintamente de la tauromaquia colombiana, sus valores taurinos y humanos y su larga relación con toros y toreros de México. Tan abundante y halagüeña fue la respuesta que dicho texto encontró en lectores de aquel país –al que tantos lazos culturales, históricos y afectivos nos unen–, que hoy no puedo menos que referirme a las andanzas de sus diversos representantes que, vestidos de luces, comparecieron alguna vez en nuestros cosos.
Todo sea por combatir, desde la buena amistad y con ánimo de reencuentro, un aislamiento de décadas, más pernicioso que nunca en estos tiempos de general y declarada taurofobia.

Miguel López. Alternativa

Miguel López. Alternativa

Miguel López

Miguel López

Un hombre de dos mundos. Miguel López (Manizales, 1907-México DF, 1980) vivía en nuestro país, actuando de vez en cuando por los estados, cuando fue llamado a clausurar la histórica plaza de El Toreo en el marco de una función sumamente modesta, previa a la demolición del añorado escenario, tan impregnado como estaba de torería eterna. En realidad, y según los datos de que dispongo, fue esa la corrida de su alternativa, con “Marinero”, de San Diego de los Padres, Andrés Blando por padrino y de testigo Edmundo Zepeda. También tocó al espada manizaleño despachar al último toro en la historia del Toreo, “Lince”, 6º de un encierro con edad y leña que poco permitió a los esforzados alternantes de aquella melancólica función.
De Miguelito López, que nunca más actuó en plaza capitalina y era un valeroso estoqueador, se recuerda que, fuera ya de edad para dar la pelea vestido de luces, acostumbraba comprar un cuatreño para lidiarlo por su cuenta en la fecha precisa de su cumpleaños. Y que fue fiel al autoimpuesto ritual hasta el final de sus días de colombiano-mexicano honesto y cabal.
En la México. Son exactamente nueve los diestros colombianos que han confirmado alternativa en la actual Plaza México. Son los siguientes, de acuerdo con la cronología de sus respectivas presentaciones en la gran cazuela: José Zúñiga “Joselillo de Colombia” (08.05.69, con el toro “Coleto”, de La Punta, apadrinado por Juan Silveti y con Joselito Huerta como segundo espada); Pepe Cáceres (08.01.61, con “Colibrí”, de La Laguna, por el propio Silveti y ante “El Ranchero” Aguilar), Jaime González “El Puno” (21.01.73, con “Poeta” de Tequisquiapan en cartel de ocho toros; padrino Jesús Solórzano Pesado, testigos Francisco Ruiz Miguel y José Antonio Gaona), Enrique Calvo “El Cali” (02.03.75, con “Cazuelo”, de De Haro, apadrinado por Antonio José Galán y alternando con Rafael Gil “Rafaelillo”), César Rincón (31.07.83, con “Cartujano” de Mariano Ramírez, por César Pastor y ante Ricardo Sánchez), Alberto Mesa Mendoza (01.03.92, con “Malafacha”, de Yturbe Hermanos, por El Pana y ante Jorge de Jesús “El Glison”), Edgar García “El Dandy” (29.12.2002, con “Yerbero” de Montecristo, por Mariano Ramos y ante Jorge Mora), Luis Bolívar (07.03.10, Madrilisto” de Barralva, por Humberto Flores y ante Víctor Mora) y Ricardo Rivera (29.12.13, con “Volcánico”, de De Haro, por Federico Pizarro y ante Pepe López).
Como era de esperar, los que se limitaron a cumplir con el rito sin despertar mayor interés en el público no volverían a vestirse de toreros en la capital, pero quienes consiguieron dejar huella en su tarde de confirmación retornarían no una sino varias veces al coso de Insurgentes. Fueron los casos –ustedes dirán qué tan previsibles— de Joselillo de Colombia, Pepe Cáceres y César Rincón. Si bien éste último, luego de mostrarse tan valeroso como verde al confirmar, sólo lograría retornar a la México ocho años después, portador ya del aura de figura que le confirió su campaña española de 1991, la de las cuatro tardes consecutivas abriendo, entre clamores, la Puerta de Madrid. Naturalmente, no sería esa del invierno de 1991-92 su última temporada en México, donde, a lo largo de los años, consiguió asimismo triunfos que confirmaron su cartel de figurísima.

Joselillo de Colombia

Joselillo de Colombia

Joselillo, dos puertas grandes. Sin demasiada suerte en su primera tarde, José Zúñiga iba a regresar a la México en mitad de una campaña triunfal por plazas de los estados. Fue para actuar en un festejo extraordinario, organizado a beneficio del matador mexicano Carlos Vera “Cañitas”, a quien el cornadón de un toro de Ayala acababa de costarle la amputación de la pierna derecha. Aquel 16 de septiembre del año 60, le tocó a José cerrar un cartel de seis espadas. Le deparó la suerte un sobrero nada prometedor de Ajuluapan, con la gente deseando abandonar el coso cuanto antes –el festejo había sido largo e insulso–, y todo ocurrió como por milagro: la porfía del diestro para ir metiendo poco a poco al manso en su muleta, la crecida emocional subiendo de tono conforme la laboriosa brega se tornaba en faena importante, y la explosión triunfal provocada por un estoconazo fulminante, al que siguió una petición unánime de trofeos, el otorgamiento de dos orejas y la salida en hombros.
Como era lógico, Joselillo de Colombia quedó contratado para la temporada grande siguiente, y su presentación en la misma (15.01.61, con Calesero y Silveti, torazos de La Punta) no pudo ser más auspiciosa; vuelta al ruedo en su primero y, por una faena redonda, las orejas de “Soleares”, un gran 6º toro, con nueva salida en hombros. Sólo que el encanto se rompió con sus pobres desempeños del 5 de febrero, 19 de marzo (Oreja de Oro, ganada por Jorge Aguilar) y 9 de abril siguientes. Y el promisorio panorama que parecía abrirse ante el caleño decayó de tal manera que nunca más volvería a verse anunciado en la Monumental. Alejamiento en parte voluntario, porque si en 1961 fue el diestro con más actuaciones en nuestra república, en el futuro limitaría su radio de acción a cosos sudamericanos.
Tuvo Joselillo un hermano matador, Manolo Zúñiga, que al rebufo de los triunfos fraternos también se dejó anunciar a menudo en plazas mexicanas del interior en aquellos primeros años 60. Su caudal torero era inferior al de José y discreto su paso por nuestros cosos, que no llegó a incluir la confirmación en la capital.
¿Reciprocidad? Dominado el tinglado en Sudamérica por las grandes casas españolas y roto el intercambio taurino hispanomexicano entre 1957 y 1961, la presencia azteca en ruedos de Colombia fue prácticamente inexistente por aquellos años. Tan férreo llegó a ser ese colonialismo que la torería colombiana, siguiendo el ejemplo de la nuestra, intentó suscribir un convenio de reciprocidad con sus colegas peninsulares, sólo para encontrarse con propuestas tan leoninas que casi tenían que pedirles permiso para poder actuar… ¡en su propia tierra!

 

Pepe Cáceres

Pepe Cáceres

A despecho de tales inconvenientes, ya veremos cómo fueron las andanzas por nuestras plazas de las dos principales figuras que ha dado Colombia a la fiesta.